Documentos
Andres Salvador [comp.]
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Encuentro del
Sr. Rito Melgarejo con dos humanoides en las inmediaciones de la localidad de
Santa Ana el 17 de marzo de 1986 según la interpretación del dibujante Carlos Pedrozo
(2003) - Archivo Francisco Villagrán.
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El siguiente artículo, que presenta el encuentro cercano del tercer tipo del que fuera protagonista el Sr. Rito Melgarejo en las inmediaciones de la localidad de Santa Ana en la Provincia de Corrientes en la República Argentina el lunes 17 de marzo de 1986, fué publicado originalmente en el diario El Litoral de Corrientes, el lunes 24 de marzo de 1986 en página 13, y forma parte de una serie de dos notas firmadas por el Señor Francisco Villagrán, la segunda de las cuales también será reproducida oportunamente en este blog.
El texto y las imagenes que originalmente acompañaban al artículo y que presentamos
aquí fueron cedidas
para esta publicación por el Señor Villagrán, a quien expresamos nuestro agradecimiento.
“INVESTIGACIÓN ESPECIAL
ENCUENTRO DEL
TERCER TIPO EN SANTA ANA
Un extraño
Objeto volador descendió en la madrugada del pasado lunes 17, en las
inmediaciones de la localidad de Santa Ana, a unos 20 km. de nuestra ciudad, y
dejó huellas y el pasto quemado. También descendieron dos tripulantes de
características humanoides, que hicieron señas e intentaron comunicarse con él,
que se asustó como es de imaginar.
DESCENDIO UN
OBJETO VOLADOR QUE DEJO HUELLAS
Texto: Francisco
Villagrán
Fotos: Raúl
Villalba
La turística
localidad de Santa Ana, que hace poco se viera en las primeras planas de los
diarios a raíz de los hechos policiales sucedidos en sus inmediaciones,
nuevamente se constituye en noticia, pero esta vez por un extraño hecho: el descenso
de un Objeto Volador No Identificado (OVNI) que fue observado muy de cerca por
un vecino, y que dejó huellas y marcas en el terreno donde se asentó. La
tranquilidad proverbial de este pueblo turístico y la sombra de sus añosos
árboles, fueron testigos de la investigación que realizó EL LITORAL, para
comprobar la veracidad de los hechos relatados.
La Historia
Todo comenzó
cuando el pasado viernes se hizo presente en esta redacción la señora Antonia Sosa, vecina de un señor de
apellido Melgarejo, que según le había
referido vió descender un plato volador, del cual salieron dos tripulantes que
le hablaron, a lo que él no respondió, porque se asustó mucho. Un hecho así no
puede desperdiciarse, periodísticamente hablando, y nos trasladamos
inmediatamente a la tranquila Santa Ana de los Guácaras, para comprobar lo
relatado.
El pueblo,
situado a unos 20 km. de nuestra capital aproximadamente, con su estilo antiguo
y los hermosos paisajes que lo rodean, mostraba toda su tranquilidad y paz
cuando iniciamos la búsqueda del principal testigo. Lo ubicamos más allá de un
kilometro y medio de la población más o menos. Su casa estaba ubicada en medio
de unos frondosos y altos árboles, que le formaban una especie de corral
vegetal, creando un clima de frescura y bienestar.
Al principio
se mostró un poco reacio a comentar el hecho, pero luego fue tomando lentamente
confianza, y se fue “soltando”.
Rito Melgarejo, tal su
nombre, un respetable vecino de 42 años, laborioso trabajador de la zona y una
pura expresión de la gente de nuestro campo, nos comentó: “Efectivamente, el pasado lunes 17, luego de la mucha lluvia que había
caído, yo volvía de jugar a las cartas con unos amigos a eso de las 2 de la
madrugada, cuando veo una luz muy potente que me ilumina totalmente, tanto, que
puedo ver perfectamente mi sombra reflejada en el piso.
Era un objeto muy luminoso, que se me vino prácticamente
encima y se paró sobre el suelo, a unos 10 metros de distancia más o menos.
Hacía frio, pero en ese momento se me pasó todo, y luego vi dos seres pequeños,
que tendrían la altura de un niño de 6 o 7 años, que salieron rápidamente del
aparato. Uno de ellos me hizo unas señas y me habló en un idioma que para mí
era incomprensible. No era castellano, hablaba muy rápido. Me hizo con las
manos unas señas como de algo en forma de círculo, pero yo le dije que no entendía
nada ni quería saber nada, medí media vuelta, y traté de volver a mi casa
rápido. Al parecer estos seres volvieron a su aparato y se fueron porque cuando
yo me dí vuelta otra vez, ya no estaban ni tampoco su nave, la que se perdió rápidamente
en el cielo, hasta hacerse muy chiquita. Yo no lo miré mucho porque tenía un
poco de temor, de que me lleven y después no me traigan más. Tenían una especie
de uniforme negro ajustado al cuerpo, y eran como nosotros, los seres humanos,
nada más que chiquititos. Yo le calculo que tendrían un metro a un metro 10 más
o menos. Bajaron de golpe en el agua, por qué había llovido mucho. Después de
eso, anduve unas horas perdido en el campo, porque me desorienté y no pude
ubicar cómo volver. Me quedó un fuerte dolor de cabeza que hasta ahora no me
pasa, y si sigo así, voy a tener que ir a un médico para que me cure”.
Este es, a
grandes rasgos, el relato de este testigo de un contacto del tercer tipo, en el
cual hubo un intento de comunicación por parte de estos extraños seres, que no
es la primera vez que nos visitan, ya que tuvimos ocasión de investigar en el
interior de nuestra provincia, otros casos muy similares, que dejaron huellas y
rastros de que “algo” bajó, dejando su “tarjeta de visita”.
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“Unos seres
similares a este son los que vio el testigo Rito Melgarejo, el pasado lunes 17 cerca
de Santa Ana. De baja estatura, solo difiere en que tenían algo de cabello al
parecer crespo.” [Villagrán, 1986: 13] – Dibujo Archivo Francisco
Villagrán.
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En el lugar de los hechos
La mejor
manera de comprobar si una cosa es cierta, siempre es ir al lugar y ver las
cosas “in situ” como se estila decir. El propio señor Melgarejo nos llevó al lugar donde había sido testigo de este
extraordinario episodio. Lo primero que notamos es que el pasto estaba quemado en un sector de
aproximadamente unos 6 metros de largo
por 4 de ancho, lo que daría una idea aproximada del tamaño de la nave que
descendió. A su alrededor, el pasto estaba totalmente verde y crecía
vigorosamente, pero en esa zona, tanto pasto como arbustos y plantas pequeñas,
estaban totalmente secos y amarillentos, en notorio contraste con el resto de
la vegetación de la zona.
Primero
descubrimos una huella profunda, de unos 10 centímetros, en forma sesgada, y
unos 6 cm. de diámetro, luego otra y otra más, las tres casi en línea.
Basándonos en
nuestra experiencia de este tipo de huellas, dedujimos que hacia atrás, por
lógica, debía haber una o más huellas que sostengan el aparato por su parte
media. Y efectivamente allí la encontramos, en la parte media de los pastos
quemados. Y tenía las mismas características de las otras tres, aunque era un
poco más profunda y ancha. Entre estas huellas grandes, descubrimos luego,
otras cuatro más pequeñas, que tendrían unos dos centímetros de profundidad y parecían haber sido impresas por
algo que se posó allí.
Lo extraño del
caso, es que aún habiendo mucha agua, este objeto quemó los pastos y arbustos,
lo cual demuestra que debió haber tenido una altísima temperatura (se calcula
que alrededor de unos 1800 grados centígrados, según casos similares).
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“Grafico Explicativo
del lugar escenario del descenso de un extraño objeto. El testigo vive a un
kilometro y medio pasando Santa Ana, luego de lo cual debimos internarnos unos
300 metros hasta la casa del testigo Melgarejo y desde allí unos 1.000 metros
hasta el lugar del encuentro.” [Villagrán, 1986: 13] – Dibujo Archivo
Francisco Villagrán.
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El caso de la anguila
Pero lo más extraño
de todo esto, es que se encontró casi en medio de los pastos quemados, una
anguila de unos 30 cm. de largo que debió haber sido aplastada por el raro
artefacto, cuando se posó y se convierte en esta forma en una “víctima” de este
aterrizaje.
Pero si
tenemos en cuenta que el hecho sucedió el pasado día lunes, ya hace casi una
semana, el animal ya tendría que estar podrido por efectos de la descomposición
natural de todo organismo viviente. No ocurrió así, y a pesar de los efectos de
los rayos del sol estaba como disecado, o como si fuera de plástico, duro, pero sin ningún signo de descomposición ni
de olor. Quizás esto resulte lo más llamativo y extraño de esto, lo cual
corrobora de alguna manera lo expresado por el testigo Rito Melgarejo.
No es dable
suponer que el testigo fraguó el caso, porque las huellas están de una forma
que coinciden plenamente con otros casos investigados en esta zona y en todo el
mundo. Por otra parte el nivel cultural del testigo, no lo capacita para
explicar el hecho como lo hizo, y que se ajusta perfectamente a casos de
descensos y avistajes debidamente comprobados y estudiados.
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“Melgarejo en
el centro del pasto quemado y achicharrado, signo inequívoco de intenso calor.
Sus familiares marcan el lugar donde están las huellas más grandes” [Villagrán,
1986: 13] – Foto Archivo Francisco Villagrán.
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La opinión de un vecino
Don Felipe
Sosa, vecino del Melgarejo, de 69 años de edad, corrobora todo lo que
manifiesta su amigo, y acota que “al
principio cuando me contó, me costó, creerle, pero ante su insistencia, fui al
lugar y puede ver que todo el pasto estaba quemado y esa zona limpia, como si
la hubieran arado o algo por el estilo. Yo le creo en todo, aparte no es la
primera vez que se observan luces evolucionando en esta zona. Ya desde tiempo
ocurre. Yo creo en estas cosas. Y si alguien no lo cree, que venga a mirar
estas marcas y se podrá sacar la duda de encima”.
Un caso más de
un “Encuentro Cercano del Tercer Tipo”
que tiene todos los ingredientes necesarios como para creer seriamente que “algo”
en efecto aterrizó en esa zona despoblada de Santa Ana. Las marcas en el suelo
no admiten discusión. En este caso todo coincide, el relato del testigo, los
testimonios de sus familiares, el pasto quemado, la anguila muerta y
extrañamente disecada, las marcas simétricas del objeto, el testimonio del
vecino, y el persistente dolor de cabeza que aún hoy afecta al testigo Rito
Melgarejo.
De acuerdo con
su descripción, los seres bajos que el observó se ajusta a la tipología 1 y son justamente los que
más a menudo aparecen sobre nuestro planeta.
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“... luego lo relataron para El Litoral.” [Villagrán, 1986: 13] En la foto Villagrán en el momento de entrevistar a Rito Melgarejo y al vecino Felipe Sosa
– Foto Archivo Francisco Villagrán.
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Apéndice Fotográfico
Las siguientes son fotografías tomadas en la misma oportunidad que las que acompañan el artículo del diario pero no fueron publicadas.
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| Foto Archivo Francisco
Villagrán |
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| Foto Archivo Francisco
Villagrán |
Bibliografía
Villagrán,
Francisco 1986:
Encuentro del Tercer Tipo en Santa Ana.
en El Litoral,
Corrientes, lunes 24 de marzo de 1986,
p.13.